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La puerta de la iglesia de Santa María
Arcos de la Frontera: Historia
Se dice por aquí que Arcos de la Frontera se fundó en la época del
Diluvio Universal, y que fue construida originariamente por el Rey
Briga, el nieto de Noé, unos 2.000 años antes de Cristo.
Aun descartando la leyenda, Arcos es una joya desde el punto de vista
de su historia
Lo que sigue es un resumen de la historia más destacada de Arcos, desde
la prehistoria hasta el momento actual.
La prehistoria
Aquí se han encontrado yacimientos arqueológicos con herramientas y
utensilios primitivos que demuestran que el lugar estaba habitado en la
era prehistórica.
Los romanos
En el mismo emplazamiento, los romanos fundaron posteriormente la
ciudad de Arcóbriga. Este nombre proviene del latín "Arx-Arcis", que
significa "fortaleza elevada". Es difícil encontrar información
detallada sobre la época romana, pero en esta provincia andaluza
abundan los restos de asentamientos romanos

Columna romana
Los Visigodos
Tras la salida de los romanos, el emplazamiento fue ocupado por la
tribu germana de los visigodos. Desgraciadamente, los visigodos dejaron
pocos testimonios de su cultura. En Arcos, el único hallazgo
significativo fue el cuerpo de un vinicultor descubierto en 1870.
Don Rodrigo fue el último rey de los visigodos y perdió su reino y su
vida aquí, durante la batalla de Guadalete en 711, año en que la ciudad
fue tomada por los invasores moros de Tariq Ibn Zayid.
De los Moros a los Cristianos
Después de la era romana, el período musulmán se considera el más
importante en La historia de Arcos (llamada Medina Ar-Kosch por los
moros), que entonces estaba integrada en un reino español conocido como
el Califato de Córdoba. Fue la época en que Córdoba, reconocida como
uno de los principales centros intelectuales de Europa, disfrutaba de
sus más altas cotas de poder.
Durante el siglo XIII, la ciudad mantuvo una posición decisiva y
peligrosa en la frontera entre moros y cristianos, de ahí la
denominación que adoptaría la ciudad en torno al año 1300. Tan grande
era el peligro que muchos habitantes huían aterrados y los Reyes
Cristianos tenían que realizar contribuciones financieras para evitar
que se fuese toda la población.
En
1250, Fernando III (a la izquierda), por entonces Rey de Castilla y
León, se hizo con el control de la ciudad y le cambió el nombre de
Medina Ar-Kosch por el de Arcos, que ha mantenido hasta la fecha.
Fernando III dejó que se quedasen los moros, pero al final, tras la
rebelión de 1264, la población musulmana hubo de exiliarse bajo el
reinado de su sucesor, Alfonso X "El Sabio", quien distribuyó las
tierras y las casas de los moros entre 50 familias nobles, algunos de
cuyos apellidos persisten todavía hoy.
En el casco Viejo de Arcos, debe de haber persistido una marcada
influencia mudéjar entre los artesanos que quedaron. Los moros
estuvieron en Arcos durante 500 años y su técnica de construcción ha
dejado huella prácticamente por todas partes.
Los Ponce de León
Hasta principios del siglo XVI, la información sobre Arcos es escasa,
pero sabemos que la ciudad pasó de mano en mano hasta 1440, cuando el
Rey la entregó a la familia de Ponce de León, encabezada por un
valiente guerrero llamado Don Rodrigo (nada que ver con el visigodo del
mismo nombre), quien se convirtió en el primer Duque de Arcos.
En nombre de los Reyes Católicos, Don Rodrigo solía capturar ciudades y
pueblos a los moros, incluidos muchos de los que actualmente se conocen
como Pueblos Blancos.
La familia de Ponce de León habitó en el castillo y mantuvo el título
de Duques de Arcos hasta el siglo XVIII. Todavía quedan imágenes
esculpidas de Don Rodrigo y su esposa Doña Beatriz Pacheco en la
Capilla de la Merced (fundada por Doña Beatriz), justo al lado de Casa
Campana.

Doña Beatriz Pacheco
Don Rodrigo

La capilla fundada por Doña Beatriz Pacheco, al lado de Casa Campana
En la primavera de 1485, nada menos que los Reyes de España, Fernando e
Isabel, fueron a visitar a Don Rodrigo en Arcos para descansar unos
días. Tan sólo siete años más tarde, recibirían las llaves de Granada
de Boabdil, el último rey moro, un acto que certificó el final del
dominio islámico en España. Este es el momento inmortalizado por el
renombrado pintor Francisco Pradilla Ortiz (1848-1921) en su bello y
evocador cuadro "La Rendición de Granada":

"La Rendición de Granada"
A
través de los siglos: desde 1544 hasta nuestros días
Según los archivos, Arcos tenía 1908 habitantes en 1544, 18 de los
cuales eran sastres, 2 herreros y 2 profesores de esgrima.

El ayuntamiento se sitúa delante del castillo en la Plaza de Cabildo
Durante el siglo XVII, Arcos expulsó a los moros que quedaban y se
construyó el Ayuntamiento, que todavía permanece en la Plaza de
Cabildo. En este siglo por primera vez, Arcos ganó fama por sus
eruditos literarios.
El acontecimiento más destacado registrado en Arcos durante el siglo
XVIII tal vez sea el terremoto del 1 de noviembre de 1755, famoso por
la destrucción de Lisboa. Ocurrió un domingo a las 10 de la mañana y
duró 15 minutos. Las tres iglesias principales sufrieron daños
importantes, al igual que el castillo, pero no se perdieron vidas.
 
La grieta
Arco
arabe
La grieta que atraviesa el arco musulmán que puede verse en la imagen
arriba fue causada por ese terremoto. Este arco fue descubierto en la
década de 1980 en una casa particular de la localidad.
Arcos sufrió mucho entre 1810 y 1812, durante la lucha contra las
tropas napoleónicas. Fue una desagradable época de robos, impuestos y
represalias. Dos personas fueron colgadas de la Torre de la iglesia de
Santa María. Arcos quedó agotada por todo ello.
En
el siglo XX, Arcos fue morada de excelentes pintores, músicos y
escritores. Uno de ellos fue el poeta Julio Mariscal (1922-1977),
miembro de la célebre "Generación de los 50" y conocido como el Poeta
de Arcos. Fundador y colaborador de varias revistas, publicó su primer
libro en 1953. Mariscal (foto de la izquierda) se dedicó a la
enseñanza, la poesía y el flamenco. Sus poemas son homenajes a todo lo
que Andalucía representa.
Arcos prosperó durante el transcurso del siglo XX, gracias
principalmente a la agricultura local y al floreciente sector
turístico. En 1962, fue declarado monumento histórico-artístico por
Real Decreto.
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